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Imagen de un lucio en verano

Me vienen a la cabeza unas palabras que escribí hace ya algún tiempo: (ver aquel artículo)

Y así empiezas de nuevo a dar palos, y palos, y mas palos al agua tras el lucio… Empiezas de nuevo a pescar cada hueco, cada piedra, cada rama… Cada posible cazadero, cada poza, cada cortado… Y empiezas a darte cuenta de que hoy, para variar un poco, no vas a tener ni picada.

Pues cuando finalmente consigues clavar el lucio, resulta que es pequeño, y le parece a uno grande… aunque no lo es ya se puede ver. Sin embargo lo besas y lo recuperas con ilusión, es ese preciso momento en el que empieza a llenarse  el depósito de fe que te permitirá pescar hasta el próximo lucio sin venirte abajo, sin desmoronarte, sabiendo que el próximo lucio puede estar a la vuelta de la esquina, por muchas esquinas que dobles.

Buena pesca!

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