El-Barbo.es

truchones5

A las 5.30 horas sonaba el despertador. Madre mía casi no me podía mover ni abrir los ojos… No obstante, sarna con gusto no pica, así que me levanté de la cama y tras un desayuno rápido cogí los bártulos y salí por la puerta.

El día se había levantado claro y sin nubes, todo lo contrario a lo que el parte meteorológico había pronosticado. Estos “del tiempo” no tienen ni idea macho, pero la verdad es que a nosotros nos venía bien. El plan era pescar uno de los cotos repoblados hacía relativamente poco con la esperanza de tener un día de pesca poco habitual en la zona centro de España. Lo que no esperábamos era tener un día tan productivo y con truchones marrones tan grandes.

Truchones madrileños a mosca

truchones2

Nada más llegar al río las aguas aparecían oscuras y turbias, la proximidad de una represa y la suelta de agua debida a las lluvias del día anterior hicieron que durante las primeras horas pescáramos en lo que más bien parecía un río de chocolate. No obstante, algunas cebadas en la superficie delataban la actividad de las truchas y poco despúes, algunas refriegas entre ellas delataron su posición. La cosa estaba hecha, sabíamos donde estaban y sabíamos que estaban comiendo.

La primera hora se sucedió sin que pudiéramos ni mi compañero ni yo clavar algún pez, sin embargo los truchones de vez en cuando saltaban por encima del agua bañándose delante de nuestras narices quedando asombrados de su tamaño, pero no fue hasta que Andrés clavó la primera que no fuimos conscientes del tamaño real de nuestros adversarios. La cabeza y la boca de aquella trucha era espectacular, sin embargo la pelea que ofreció al igual que la gran mayoría estaba lejos de suponer un apuro para nuestros equipos ligeros. Al fin y al cabo, son truchas de repoblación.

truchones7

A medida que el día fue avanzando y el sol iba subiendo, las picadas se fueron sucediendo, incluso pudimos pescarlas a pez visto y realizar algún que otro doblete. Cabe destacar la captura de mi compi Andrés en una de las pozas que rozaría los 2kg y cuya cabezota nos dejó anonadados durante largo rato. Espectaculares los truchones con los que repoblaron en esta ocasión, no obstante la salud de las truchas dejaba mucho que desear en muchos casos y la gran mayoría se dejaba arrastrar a la sacadera sin poner demasiada resistencia. Esto no hace sino hacerme pensar en que quizás repoblar con truchones tan grandes un río tan pequeño y falto de oxigeno no sea lo más apropiado. A demás, la falta de truchas de menor tamaño hace que se las vea perfectamente a todas y, muy probablemente, haga que también desaparezcan tan pronto como llegaron.

truchones6

Truchones en Madrid? Si, en la Jarosa

Entradas relacionadas con Grandes peces, Relatos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *