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En una segunda visita, este fin de semana he tenido la oportunidad de pescar barbos a mosca en el embalse de Alcántara en una recula donde desemboca la rivera Araya y donde hace ya tiempo logré clavar “El Barbo de la Rivera Araya“. Pues bien hoy os traigo “El Barbo de la Rivera Araya II”.

El embalse estaba altísimo con unas orillas empinadas y complicado de andar, el sol a las 8 de la tarde me pegaba justo de frente y se reflejaba en el agua haciendo imposible ver los peces incluso con las polarizadas, a demás eran pocos los barbos que se dejaban ver muy metidos en la orilla sacando el lomo y aleta y delatando su posición.

Para colmo muy asustadizos, lo que me obligó a colocar un bajo muy largo y a presentar las moscas desde muy lejos y sin olvidarnos del aire, presente siempre en casi todos los embalses. Total, que con todo en contra empiezo a andar cada vez con menos esperanzas, recula tras recula, paso tras paso voy asustando a los pocos barbos que me voy encontrando en el camino.

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– Vaya mierda. – Pensé. Así no había forma de clavar un barbo, de manera que me senté e intenté despejar la mente. Ví el siguiente barbo a más de 30 metros, me acerqué por detrás hasta quedarme a unos 15 metros más o menos, caminando muy muy despacio, saqué la línea que necesité y lancé dejando en tierra prácticamente todo el bajo y toda la línea. El primer intento fue un desastre, la mosca cayó justo detrás de el empujada por el insistente aire, levanté delicadamente, un falso lance y proyecto de nuevo. Esta vez si cae en el lugar adecuado, un suave “pop” en el agua frente a su cabeza y acto seguido se gira y lo engulle.

La tomada pareció más el ataque de un lucio que la picada de un barbo asomando suavemente los morritos, se había girado repentinamente al escuchar la mosca caer produciendo una enorme turbulencia parecida a la de los esócidos, y cuando vio la mosca no dudó en tragársela de golpe.

Del pez solo había visto la punta de la cola y las ondas que este producía en la orilla mientras comía, pero cuando después de unos minutos de lucha lo veo aparecer de entre las profundidades y le veo esa bocota enorme, comprendí que había sido la recompensa por el sufrimiento de aquella tarde tras los barbos extremeños.

Como siempre, un par de fotos y de nuevo al agua, esperemos que se recupere bien, que coma mucho y que pronto podamos pescarlo de nuevo mucho más gordo de lo que estaba aquella tarde.

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7 respuestas a “El Barbo de la Rivera Araya II”

  1. Esverti dice:

    Un placer volver a leer los relatos, me alegro mucho muy bonito Barbo. La verdad que es desesperante no tener picada alguna como lo sabemos. Yo este fin de me acercare a un embalse a ver qué tal se nos da, vamos a barbos.
    Un abrazo

  2. Alvaroblack dice:

    Enhorabuena por la captura que se hizo de rogar pero al final salio y ademas de buen porte aunque parece en la foto que esta un poco flaco.

    Saludos

    • El Barbo dice:

      Hola hola! Gracias Esverti y Alvaro.

      La verdad es que estaban jodíos… pero al final uno tiene que buscar la mañana para hacer que piquen. Lástima que efectivamente estuviera algo delgado, si no, hubiera sido un tremeeendo torpedo.

      Saludos!

  3. Ya echabas de menos los barbos eh?
    Felicidades por esas capturas.

  4. Leo Kutú dice:

    Hno. de los anzuelos, Raúl:
    Nuevamente tocando escamas de peces Españoles.
    Cuanto me alegro que estés nuevamente en tu tierra, haciendo volar anzuelos en aguas que seguramente añoraste en tu estadía por América.
    Tu felicidad la hago propia.
    Un abrazo gigante y,…
    Un Sudamericano y afectuoso sapukay.-

  5. El Barbo dice:

    Muchas gracias Leo, no te imaginas cuantas veces me he acordado de ti durante estos últimos meses y lamento no haber tenido la oportunidad de conocerte, lamentablemente estábamos aun demasiado lejos.

    Voy a tomarme un mate a tu salud!

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