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Con el «que nos vamos, que nos vamos», tras tres dias de preparativos llegamos a Ainsa. Nuestro objetivo, las pequeñas pero bellisimas truchas comunes de los rios Cinca y Ara del Pirineo aragonés.

Tras unas pocas horas de viaje estabamos porfín a los pies del rio Ara caña en mano. El río bajaba enorme, de echo todas las masas de agua bajaban con un nivel envidiable para cualquier río, pero se hacía muy dificil pescarlos y casi imposible vadearlos.

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Rio Ara imponente

El imponente rio Ara

Los primeros minutos transcurrieron lentos, investigando el río, la orilla, sus peces e insectos. Por desgracia a cada rato que pasaba descubría lo dificil que me iba a resultar pescar el imponente Ara. Finalmente me decidí por colocar un indicador de picada de masilla con una ninfa de liebre con cabeza dorada, y como por arte de mágia, en el primer lance clave la primera trucha que, tras el esprint inicial se desclavo dejandome atontado el resto del día, pues no fuí capaz de clavar ninguna más, solo un pequeño cachuelo subió a última hora para comerse mi Venosus.

No tardamos mucho en darnos cuenta que si queríamos tener resultados debíamos buscar masas de agua con menos corriente, así, los tramos inmediatamente anteriores a los de alta montaña serían los elegidos. El primero de ellos, el tramo libre del rio Cinca junto a la desembocadura del rio Cinqueta.

Trucha comun del rio Cinca

Una pequeña trucha y la emergente que la engañó

 

En poco más de 100 metros de río discurrimos toda la mañana del martes, lanzando nuestras moscas en cada pocita y cada remanso, la cantidad de agua era ideal y las truchas salian francas cada vez que nuestra deriba era correcta, cosa que no sucedía siempre, y fue nuestra poca prática en estas situaciones algo decisivo para no haber conseguido más capturas.

Al final, un total de 14 truchas salieron entre el Cinca y el Bellos donde finalizamos el día.

Que maravilla contemplar por primera vez una trucha salvaje, con sus aletas intactas, su librea dorada y sus motitas naranjas. Que lejos estan ya de sus parientes cercanas y que pena me da recordar esas truchas arco-iris repobladas, magulladas y privadas de sus instintos, recordar esos ríos muertos donde solo conviven estas truchas de mentira con los voraces percasoles… ¿Esos son los ríos del futuro? No los quiero.

Trucha comun del Pirineo aragones

Tamaño medio de las truchas

Me apena acordarme de los ríos que pesco habitualmente cuando admiro el nacimiento del Cinca en Monte Perdido, cuando pesco el Ara entre cañones o simplemente cuando alzo la vista y admiro las cumbres nevadas en Junio, los montes verdes y las aguas turquesa.

Una preciosa poza del rio Cinca

Una preciosa poza del rio Cinca

¿Cuanto durará este pequeño refugio? ¿Llegarán a conocerlo vuestros hijos? Solo espero poder volver y verlo tal como lo dejé.

Os invito a que ojeeis el álbum de fotos y disfruteis de las más de 150 imagenes, como nosotros en el momento de sacar las instantaneas.

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5 respuestas a “Truchas a mosca en el Pirineo aragones”

  1. Isa dice:

    PERFECTO!!!!!Tambien es mi deseo que siga asi nuestro maravilloso Pirineo aragones cuando vengan las nuevas generaciones !Gracias por el relato!!!
    Toñin tambien tengo ganas de leer tu experiencia en ese viaje jejejejej!!!

  2. Leo Kutú dice:

    Hno. de los anzuelos, Raúl:
    Muy lindo lugar. ¡Ojalá! cuando vuelvas a pescar ese lugar lo encuentres como anhelas.
    ¡Exito en tu viaje a este continente!.
    Un abrazo grande y,…
    Un afectuoso sapukay.
    p/d: te espero en «tu casa» (mi Blog). Otro abrazo.

  3. […] cualquier seca o emergente de tamaño medio o pequeño de las que utilizamos en nuestra anterior salida a los Pirineos… En resumidas cuentas, que nos lo pasamos a lo grande pescando a seca, buscando las posturas […]

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