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No podía ser de otra manera, y el primer día de primavera lo pasamos a la orilla del Tajo a su paso por Almaraz pescando barbos a mosca, y aunque nos hizo el tiempo justo y necesario como para no salir corriendo de frío y agua, finalmente resultó un fin de semana completo y con capturas generosas en tamaño y numero.

Las carpas hociqueaban en la superficie comiendo la porquería arrastrada por la lluvias de los días anteriores y hacían caso omiso de cualquier cosa que presentáramos, los barbos por su parte parecían imitar a las carpas no prestando ninguna atención a nuestras moscas, excepto cuando caían con demasiada fuerza y entonce si, salían despavoridos. En definitiva, un mal panorama que nos acongojó y mantuvo pensativos y decepcionados durante algunas horas.

Barbo a mosca en AlmarazDel embalse de Valdecañas donde nos encontramos, pasamos al Tajo cruzando la presa en dirección a Almaraz, la cosa en cuanto pisamos el río pintó totalmente diferente. Los barbos por cientos recorrían las orillas y panceaban en busca de alimento, una magnifica noticia que nos recargó las pilas y nos ayudó a mantener la actitud positiva durante todo el día pese a la progresiva turbidez de las aguas que no permitía ver como tomaban los peces la mosca. Después de vacilar unos instantes la solución nos vino a la cabeza; los días anteriores habíamos montado hasta atarnos unas ninfas de quironómidos con foam blanco, pensamos que con estas moscas veríamos mejor las picadas y en efecto, así fué.

Poco después de las 5 de la tarde el tiempo nos dio una tregua mostrándonos a nuestro amigo el Sol y facilitándonos enormemente la localización y clavado de los peces y en poco más de 15 minutos clavamos los primeros 6 barbos del día, unos barbos de preciosa y dorada librea, mucho más grandes que los que habitualmente pescamos en los embalses madrileños y que junto a una carpa fueron los protagonistas del viernes, día del Padre.

Barbo a mosca en Almaraz con ninfa de quironomidoEl sábado comenzó exactamente igual de malo que el viernes, aire, nuves, agua, solo que esta vez no tendríamos tregua. El lugar elegido fueron unas playas escondidas llenas de plantas acuaticas que asomaban a la superficie y que los barbos y carpas chupeteaban hábilmente, las junqueras a lo largo de la orilla hubieran echado al traste con toda la jornada de no ser por los vadeadores, que jugaron un papel fundamental a la hora de acercarnos y recechar a los ciprinidos. Después de mucho lanzar y colocar la ninfa en el sitio adecuado conseguimos clavar 4 barbos más, todos con el montaje clave del fin de semana: La ninfa de quironómido grande con foam.

Album de fotos Ir al álbum de Barbos a mosca en marzo, el primero de la temporada

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