Como sabéis, nosotros no colgamos nunca las cañas, da igual que sea fuera de temporada, crudo invierno o sofocante verano, siempre tenemos algo que pescar. En este caso apetecía salmonidos y en esta época que mejor sitio que el Vivar de Fuentidueña para pescar truchas.
El lago de pesca El Vivar se encuentra en Vivar de Fuentidueña, un pueblecito de la provincia de Segovia, a unos 170 km de Madrid. La forma más rápida de llegar es cojer la Carretera A1 hasta Pardilla, luego el desvío a Fuentenebro y continuar hasta la carretera CL-603 y de ahí pasando por Sacramenia hasta el Vivar de Fuentidueña.
Una vez allí nos encontraremos con un pequeño lago alimentado por el río Duratón y nutrido de truchas por una antigua piscifactoría que producía para uso comercial y que se encuentra a escasos metros comunicando sus piscinas directamente con el lago. Esto se traduce en abundancia de truchas de todos los tamaños y en toda la extensión del lago.
No entraré a detallar los precios puesto que es posible que a lo largo del tiempo varíen y quede así desactualizado el artículo, pero podéis consultarlos no obstante desde su página web al finalizar este texto. A mi a fecha de agosto de 2010 me costó 25€ la jornada sin muerte, algo caro, pero supe aprovecharlos con 22 truchas, alguna de buen tamaño.
El lago cuenta con dos zonas diferenciadas y señalizadas, una con muerte y la otra sin muerte, esto es genial para los que queremos pescar tranquilos sin el ajetreo de niños y mayores que vienen a por la cena. Aunque he de decir que la mejor zona para capturarlas es la lámina principal de agua situada en la zona con muerte. No obstante en toda la extensión del lago hay truchas de buen tamaño y dispuestas a comer si se les presenta correctamente… lo que sea.
Este “lo que sea” realmente no es cierto, por poner un ejemplo diré que no conseguí mover ninguna trucha con estrimers, ni grandes, ni pequeños, en cambio salían muy bien con rhodanis, niger, pequeños tricopteros, casi cualquier seca o emergente de tamaño medio o pequeño de las que utilizamos en nuestra anterior salida a los Pirineos… En resumidas cuentas, que nos lo pasamos a lo grande pescando a seca, buscando las posturas cuando no las veíamos y a pez visto cuando asomaban, incluso en las horas de más calor las llegamos a pescar “al agua” lanzando en las sombras.
Un lugar para quitarse el mono y pasárselo bien un rato, aunque hubo quien no consiguió sacar más que un par, pues aunque no se asustaban con nuestra presencia, como era de esperar, en la zona sin muerte no volvían a salir si no presentábamos bien a la primera.
Podéis acceder a la web desde aquí, Lago de pesca El Vivar.











