
Ya va siendo hora de que los pescadores a mosca nos empecemos a poner las pilas, no tardarán en llegar días mejores y debemos prestar atención a nuestras cajas de moscas, que nos están pidiendo a gritos que las llenemos con generosas y suculentas imitaciones. Nosotros por nuestra parte fuimos a calentar motores en busca de truchas y carpas a El molino, en Manzanares el Real .
La cosa empezó bruscamente con el primer lance pescando con una Ninfa de marabou en color oliva, la trucha se giró repentinamente y antes de que diera el segundo tirón ya se la había metido en la boca. Una primera captura que me hizo pensar más de la cuenta, solo sacaría esa en todo el día.
Pepa se estrenaba como pescadora a mosca, pero pese a las dudas iniciales y eso de “estirar la línea”, acabo enseñando al maestro clavando dos hermosas carpas ambas con una Ninfa de liebre con cabeza dorada. Fue curioso encontrarnos a las carpas más activas que las truchas, aunque las dos que se dejaron ver atacaron sin remilgos la Ninfa de marabou.
Tuvimos una bonita tarde, algo fría, pero llena de emociones y un rato muy agrabable de pesca en la mejor compañía.
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