El barbo de Torrejón-Tajo
Hace más o menos un año tuve la oportunidad de hacer una de esas fotos que quedan para el recuerdo, sin ser en absoluto una imagen con un protagonista gigantesco, las formas y colores de aquel lugar dieron como resultado una instantánea fantástica que probablemente recordaré durante toda mi vida.
Recuerdo un cielo despejado y limpio, un sol radiante y el barro fresco abrazando mis piernas, el paso se hacía lento y pesado pero ni todo el cieno del mundo me detendría esa mañana, el objetivo estaba fijado y solo quedaban 5 metros para llegar a la enorme piedra que ocultaría mi lance.
El barbo se mueve nervioso, está buscando y hociqueando por la superficie, la situación no puede ser más propicia, compruebo que mi pequeño díptero está bien atado, los escarabajos y otras terrestres no eran bien recibidas esa mañana… ¿Se confiará suficiente con un pequeño mosquito? Un falso lance, dos, tres y la mosca cae en su sitio, un rápido coletazo y el primer rechazo, vuelvo a lanzar y esta vez ni se lo piensa. ¡Clavo suave y a correr!
Pepa que está al otro lado de la laguna me mira envidiosa. – ¿Que es? – Me pregunta, a lo que la respondo orgulloso que es el primer barbo de la mañana. Se acerca corriendo y saca la cámara, yo mientras tanto me defiendo a duras penas entre el barbo y los 40cm de barro que me tienen inmovilizado en la orilla, pero finalmente consigo acercar el barbo e inmortalizar el momento.
A, que queréis ver la foto. ¿Verdad? Espero que os guste.








Hno. de los anzuelos, Raùl:
Bonito recuerdo, sin dudas.
Un afectuoso sapukay.-
Sin duda un barbo precioso Raul
Gracias Luis, fue una toda una aventura aquel pez.
Un saludo.
Gracias Leo, si… aun recuerdo todo lo que tarde en quitarme el barro, tenía cieno hasta en la ropa interior.
Un saludo.